¿CÓMO Y POR QUÉ SOMOS HIJOS DE DIOS? (Nuestra adopción divina)
- Génesis 1; 26-27: Dios dijo: “Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza...”. Dios creó al hombre a su Imagen, a Imagen de Dios lo creó, varón y hembra los creó”.- San Juan 1: 12-13 ;
“Pero a todos los que lo recibieron, a los que creen en su nombre, les dio poder de ser hijos de Dios. No nacieron de sangre, ni de la voluntad de la carne, ni de la voluntad del hombre, sino que fueron engendrados por Dios”.
- Gálatas 4, 6-7: “La prueba de que sois hijos es que Dios ha enviado el Espíritu de su Hijo a nuestros corazones: el Espíritu que clama: “¡Abba, Padre!”, y es esto lo que os hace hijos, ya no sois esclavos; y si Dios os ha hecho hijos, entonces os ha hecho herederos”.
- Romanos 8:9 : “pues el Espíritu de Dios ha hecho su morada en vosotros. De hecho, cualquiera que no tiene el Espíritu de Cristo no le pertenece”.
- 1 Corintios 3,16: “¿No os dais cuenta de que sois templo de Dios y que el Espíritu de Dios vive en vosotros?”.
- 1 Corintios 6,19-20: “Sabéis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, que está en vosotros desde que lo recibisteis de Dios. No sois vuestra propiedad; habéis sido comprados y pagados. Por eso debéis usar vuestro cuerpo para la gloria de Dios”.
- San Juan 10:34 ; Jesús respondió: “Está escrito en vuestra Ley: Yo dije: Sois dioses”.
- San Juan 20,17-18: “Jesús le dijo: No me toques, porque aún no he subido al Padre. Pero ve a mis hermanos y diles: Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios”.
- 1 Juan 3, 1: “Pensad en el amor que el Padre nos ha prodigado, al permitirnos ser llamados hijos de Dios (semillas de Dios); y eso es lo que somos”.
- Gálatas 3, 26-28: “Todos vosotros sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús. Todos los bautizados en Cristo, todos os habéis revestido de Cristo”.
- Romanos 8: 14-18: “Todo aquel que es movido por el Espíritu es hijo de Dios. El espíritu que habéis recibido no es espíritu de esclavitud para volveros a someter al temor, sino el espíritu de hijos, y este nos hace clamar: “¡ABBA, PADRE!”. El Espíritu mismo y nuestro espíritu dan testimonio unánime de que somos hijos de Dios. Y si somos hijos, también somos herederos: HEREDEROS de Dios y coherederos con Cristo, compartiendo sus sufrimientos para compartir también su Gloria”.
- San Lucas 11: 2 ; “Él les dijo: "Cuando oréis, decid:
Padre, santificado sea tu nombre,
venga tu Reino”.
- 2 Pedro 1, 4: “Él nos ha dado la garantía de algo muy grande y maravilloso que está por venir: a través de ellos podréis compartir la naturaleza divina y escapar de la corrupción en un mundo sumido en el vicio”.