En su lucha de clases marxista, el heresiarca Robert Prevost hizo «justicia» contra la Iglesia católica —la cual ha declarado inválido el sacerdocio de los herejes anglicanos y además porque infaliblemente la Iglesia enseña que es imposible que las mujeres sean ordenadas válidamente como sacerdotes u obispos. Prevost ejerce su espurio pontificado masónico de manera sinodal. En la Anti-Iglesia liderada por Prevost, todas las religiones falsas son consideradas iguales a la Iglesia católica. La hereje Pro Gay Pro aborto Sarah Mullally —disfrazada de obispo— actuó como si fuera un obispo con la complicidad del apóstata Prevost y sus secuaces. Ellos le permitieron cometer sacrilegio en la Tumba de San Pedro, en la Basílica y en la Iglesia de San Ignacio. Pues ellos se burlan y desprecian el Sacerdocio masculino instituido por Cristo. Y Prevost participó activamente en esta farsa al validar su falso y sacrílego sacerdocio, pues él mismo le permitió dirigir una oración —como si fuera un obispo en pie de igualdad con cualquier obispo católico—, mientras él respondía al unísono. Viganò: Prevost respaldó a una mujer herética …